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Publicações Técnicas
Russo, Luis Eduardo

Muros segmentales reforzados con geomallas en los terraplenes estabilizados con cal de la nueva autopista de circunvalación de Venecia (Italia)

Resumo

El “Passante di Mestre” es la nueva autopista de circunvalación de Venecia que ha sido proyectada para librar del denso tráfico la actual autopista que atraviesa la ciudad de Mestre. En el tramo de autopista correspondiente al nudo vial de Preganziol, estaban previstos muros verticales de contención en hormigón armado a ambos lados del terraplén de la carretera, fundados sobre pilotes profundos de hormigón. Para evitar la onerosa ejecución de los pilotes y ahorrar tiempo, se decidió modificar la solución original adoptando un muro de contención flexible en grado de absorber los cedimientos previstos. El estudio del impacto ambiental efectuado durante la fase de diseño obligaba respetar dos requisitos: el paramento del muro debía ser de hormigón y la terminación debía ser de color gris natural. Por otro lado, como consecuencia de la escasez de suelos granulares, el terraplén de la carretera debía construirse usando los suelos limo-arcillosos locales estabilizados con cal. Esta necesidad operativa comportaba que el suelo del terraplén sería alcalino (pH > 12) y, consecuentemente, cualquier solución técnica debía considerar esta particular condición de agresividad química. La solución final, que satisfacía todos los requisitos técnicos y ambientales requeridos, consistió en la realización de muros segmentales con bloques de hormigón cortados, reforzados con geomallas en polivinilalcohol (Segmental Retaining Walls). Los muros, de 89° de inclinación, se construyeron a los dos lados de las rampas de acercamiento a un puente con alturas variables desde 2,5 m a 10,5 m por una longitud de 450 m aproximadamente.

Conclusão

La elección de los muros segmentales de bloques reforzados con geomallas en PVA demostró ser una alternativa válida a los muros en hormigón armado, ya sea desde un punto de vista técnico como desde un punto de vista estético. Debido a la flexibilidad del sistema fue posible obtener un mejor comportamiento en términos de deformabilidad y de capacidad de redistribuir los cedimientos diferenciales y absolutos, respecto a los muros rígidos en hormigón armado. La adopción de geomallas en PVA permitió utilizar la tecnología de muros segmentales en terrenos estabilizados con cal, gracias a la óptima resistencia a los ambientes alcalinos, abriendo así una nueva alternativa de aplicación en un campo donde otros geosintéticos de refuerzo no pueden ser utilizados. Este sistema de muros dió la posibilidad de construir todo el terraplén contemporáneamente con el muro, sin tener que esperar el tiempo de fraguado del hormigón antes de poder extender y compactar el suelo de relleno, como sucede en el caso de muros tradicionales en hormigón armado. Además se cumplieron con todos los requisitos estéticos fijados por el comitente, dando al terraplén un aspecto agradable y más natural. Se usaron también bloques cortados sólo como revestimiento del muro de hormigón armado de apoyo del puente, de manera de dar un aspecto armónico a toda la estructura. Los muros laterales de las dos rampas cubren una superficie total de 8.000 m2 aproximadamente, es decir más o menos 4.000 m2 por rampa.